viernes, 23 de mayo de 2014

Menos diez grados



A fecha de hoy como suele ocurrir todos los años, nos ha sorprendido el cambio de tiempo y  la bajada de temperaturas.  Ya habíamos guardado los abrigos y casi toda la ropa de invierno, pero el invierno ha vuelto, aunque sea sólo por unos días. 
El hábito de las comidas, como la ropa de temporada, lo fuimos cambiando.
Pero ayer, tocó cocido, un cocido no tan contundente, pero cocido.  Además sustituimos la sopa por una ensalada.
La noche se ha puesto más fría.  Ha sido la excusa perfecta para encender el horno y dar ese toque, acogedor y hogareño, que pone el invierno en las casas.

De cena, la sopa del cocido y empanadillas de espinacas.

Encendemos el horno  arriba y abajo a temperatura  de 180º  mientras rellenamos unas obleas de esas de paquete; se pueden hacer con hojaldre casero, pero en estos tiempos y con estas prisas..., como que no.
El relleno lo hemos preparado con espinacas cocidas, las escurrimos bien, las cortamos en finito, le añadimos unos cien gramos de queso, curado o semicurado, según gustos también muy picadito, mezclamos y rellenamos.  Las vamos colocando en la bandeja del horno, las metemos a horno precalentado, durante diez minutos, cuando empiecen a dorarse, apagamos el horno y las dejamos dentro unos minutos más hasta que terminen de dorarse.  (No añadir sal al relleno de las empanadillas, con la sal del queso es suficiente).

Sentados a la mesa con el jersey puesto, con el calorcito que desprende el horno, el olor de las empanadillas y el de la sopa del cocido, estamos tan a gusto.  Fuera, el viento silba y la lluvia golpea en los cristales. Cuesta creer que estemos finalizando Mayo, y que hace cuatro días, a estas mismas horas de la noche estuviésemos a 23º.

jueves, 15 de mayo de 2014

Hoy, cebolla frita

Pondremos una cebolla, más bien grandecita, por ración.  La picamos en trozos, le añadimos dos hojas de laurel, y la ponemos a pochar a fuego mínimo, en una cacerola con aceite de oliva.  Tapamos la cacerola, y vigilamos que no se queme, ni se tueste, removiendo con una cuchara de madera, tiene que quedar con una textura blandita y cristalina.  Cuando haya alcanzado este punto, y sin retirarla del fuego, partimos dos huevos por encima, mezclamos, y dejamos cuajar también a fuego mínimo.  Se deja reposar unos minutos sobre el fuego ya apagado, retiramos el laurel y se sirve.
Según cada cual con sus gustos o exigencias; se puede  poner en un escurridor para eliminar el aceite.

Sugerencia: comer este plato con un trocito de pan y procurarse un postre dulce (pequeñito).

domingo, 11 de mayo de 2014

Patatas con cominos y fiambre de pavo a la plancha.

Creo que todos-as sabemos hacer unas patatas guisadas.  Cuando ya van cocidas, se le echan los cominos molidos o machacados en el mortero.  Se dejan que den un hervor hasta que se terminen de hacer las patatas.  Para que el caldo de la patata quede con algo de espesor, cortaremos las patatas "al arranque" metemos el cuchillo y terminamos de cortar arrancando el trozito, estas aristas son las que van a dar espesor al caldo.

De segundo plato recurrimos de nuevo al pavo, esta vez en fiambre, pasado por la plancha.  Y como guarnición  pondremos un platito de ensalada.